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Democracia, Ley y Libertad (opinión de Carlos Sáiz Carrión)

He decidido dar mi opinión sobre el deplorable espectáculo que estamos viviendo estos días en nuestro país. Espectáculo que no beneficia a ningún grupo ni territorio en particular y que empaña el buen nombre de nuestra Nación, así como está poniendo en peligro la convivencia pacífica que los españoles nos hemos otorgado.

¡BASTA YA!
Basta ya de bravuconearía, basta ya de cerrazón, basta ya de actitudes totalitarias y que no conducen más que al desastre y el caos. Vivimos en un país, asentado sobre las bases del pensamiento occidental, un modelo que nos ha aportado la actual situación de estabilidad y bienestar, si, bienestar. Esto sólo es posible gracias al establecimiento de la democracia, donde el gobierno de la ley, que nosotros mismo nos hemos impuesto, nos otorga una serie de derechos y obligaciones, garantizando la convivencia en paz y la prosperidad bajo su cumplimiento. Sin ley, cundiría el desorden, la supremacía del más fuerte, volveríamos al llamado estado de naturaleza y nos veríamos abocados al uso permanente de la violencia, en el sentido más amplio de la palabra.

Democracia, Estado de Derecho, palabras que no pueden existir la una sin la otra; la Democracia es intrínseca al Estado de Derecho y el Estado de Derecho es intrínseco a la Democracia. Así que hacemos un flaco favor a la Democracia si reducimos su concepto al mero ejercicio del sufragio, ya sea activo o pasivo. Democracia es más que eso, aunque el derecho al sufragio sea requisito sine qua non para la existencia de una democracia, el imperio de la ley, la relación entre derechos y obligaciones, el respeto a la voluntad mayoritaria del pueblo o el acatamiento del ordenamiento jurídico son requisitos imprescindibles para la salud de una democracia, aunque bajo mi punto de vista son igual de ineludibles que el derecho al sufragio.

Estos días estamos viendo cómo, aquellos que dicen actuar en pro de la democracia, es decir, los independentistas, eluden sistemáticamente e intencionadamente el mandato democrático, el imperio de la ley y agreden, si, agreden reiteradamente los derechos y libertades de todos los españoles, recogidos en esa norma que desgraciadamente en los últimos tiempos está siendo sistemáticamente violada, y no es otra que la Constitución Española de 1978. Recordemos que esta norma fue aprobada con el voto mayoritario de los españoles, un 88% en concreto a nivel nacional y un 90% en Cataluña. Gracias a la decisión de los españoles, nuestra Norma Suprema nos ha proporcionado un largo período de tiempo de estabilidad y bienestar, tanto a nivel como político, como social, como económico.

Asistimos actualmente a episodios de una vergüenza democrática sin precedentes, donde los garantes de los derechos y libertades de TODOS los españoles sufren el acoso y maltrato, equiparable a la actuación de los terroristas, por mantener el imperio de la ley y el cumplimiento de la separación de poderes, en este caso ejecutando lo que desde el poder judicial se ha dictaminado. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado tienen como deber el mantenimiento del orden y del cumplimiento del ordenamiento jurídico, garantizando de esta forma la convivencia pacífica y normal en Democracia. No se puede permitir que estos servidores públicos vean interrumpida su función constitucional y menos aún que vean peligrar su integridad física por cumplir con su deber, ESO NUNCA. Todo aquel que incumpla lo establecido en el ordenamiento jurídico ha de ser castigado conforme a lo establecido en la Ley, porque con su comportamiento está atacando lo que significa la Democracia. Recordemos que estos individuos que no dudan en coaccionar y comprometer la actuación de Guardia Civil y Policía Nacional son los que demandan de sus servicios cuando ven peligrar su integridad, dígase en un acto público o cuando las condiciones meteorológicas trastocan nuestra normal circulación (caso de los etarras atrapados en la nieve en marzo de 2016). Por eso, desde este humilde rincón, pido a todos los partidos que se consideran leales a la Ley y al ordenamiento jurídico que unan sus fuerzas para apoyar y respaldar a los CC. y FF. de Seguridad del Estado en su labor diaria y en especial en estos tiempos recientes. Recordemos, para los cortos de memoria o ignorantes conscientes, que el uso legítimo de la fuerza está reservado al Estado, de forma exclusiva y justificada, para garantizar los derechos y libertades de cada uno de los ciudadanos. Y que cualquier uso de la fuerza por otro actor que no sea el Estado está totalmente injustificado y supone la comisión de un hecho contrario a la Ley. No quiero olvidarme de los reiterados ataques que hacia el poder judicial se están lanzando, comprometiendo su independencia y pretendiendo condicionar su efectividad al desobedecer sus mandatos y decisiones. La independencia del poder judicial, garante de su imparcialidad y profesionalidad, es otro de los pilares sobre los que se recuesta cualquier Democracia.

En concreto, solicito al Gobierno de la Nación que habilite los medios necesarios para poner fin a las reiteradas agresiones y ataques que nuestra Democracia, personificada en la Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía y especialmente en los ciudadanos de bien de Cataluña, está recibiendo en los últimos tiempos. En Democracia, todo es negociable y existe un mecanismo para someter a debate las ideas, exceptuando la violencia, que cualquier colectivo o grupo de personas pueda tener, por lo que la unilateralidad y el quebramiento de la Ley no son el mecanismo indicado para defender una determinada idea política. Existen los mecanismos, mecanismos que garantizan los derechos colectivos de todos los españoles, en este caso, y que impiden que un grupo de personas pueda poner en peligro el conglomerado de libertades que en Democracia nos hemos otorgado.

Están consiguiendo lo que querían, dejar la imagen de una España débil, sin norte y donde rige todo menos la Ley, pero no podemos dejar que se salgan con la suya. España es un país, una Nación, donde compartimos suelo un sinfín de razas, culturas y tradiciones, pero con un respeto mutuo que nos enriquece y nos hace todavía más grandes. En un escenario donde cada día se hace más necesaria la convergencia, el entendimiento y la unión para poder sacar adelante este mundo nuestro, los que apoyan el cierre al exterior y la unilateralidad se ven abocados al despotismo y a la violencia, de cualquier tipo, para salvaguardar su modelo obsoleto y contrario a la libertad.

Por el bien de todos, y de España en general: Democracia, Ley y Libertad.

Carlos Sáiz Carrión, es graduado en derecho y ciencias políticas

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