“el ejemplo y la figura de Miguel Ángel Blanco no pueden caer en el olvido y es imperativo que enseñemos a las nuevas generaciones quién era y lo que hizo, sin quererlo, por la derrota de ETA”.


El PP de Torrent, vuelve a rendir homenaje a la figura de Miguel Ángel Blanco, el concejal popular de Ermua asesinado por la banda terrorista ETA en julio de 1997.
Como vienen haciendo año tras año, los populares vuelven a convocar a la ciudadanía y sociedad civil en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Torrent, en la plaza de la Paz (entre Padre Méndez y Reina Sofía) para un emotivo acto en el que se realizará una ofrenda floral y la lectura del manifiesto elaborado por la Fundación Miguel Ángel Blanco.
Además, este año suman a este homenaje la proyección de un documental en la sede local, C/ Padre Mñendez 31, sobre el joven ermuarra, para difundir su historia y lo que significó su secuestro y asesinato para la derrota civil del terrorismo de la izquierda abertzale. Ambos actos serán el lunes 13 de julio, a las 10:00h la ofrenda floral/ lectura del manifiesto y a las 19:00h la proyección del audiovisual.
Como cada año, estos actos se encuadran en la campaña de la Fundación Miguel Ángel Blanco, que promueve coincidiendo con las fechas de su secuestro, tortura y ejecución, para honrar su figura por todo el territorio nacional.
Jose Gozalvo, Secretario General del PP de Torrent, ha aseverado que “el ejemplo y la figura de Miguel Ángel Blanco no pueden caer en el olvido y es imperativo que enseñemos a las nuevas generaciones quién era y lo que hizo, sin quererlo, por la derrota de ETA”.
Miguel Ángel Blanco
Cabe recordar que Miguel Ángel Blanco fue secuestrado por los asesinos de la banda ETA un 10 de julio de 1997, que lo torturó durante 48 horas, finalizando su angustia con dos cobardes tiros en la cabeza, que lo dejaron gravemente herido y agonizando en una pista forestal, muriendo horas después en el hospital.
Su caso fue el que hizo despertar definitivamente a toda la sociedad española, especialmente la vasca, perder el miedo al terror que ETA llevaba infundiendo durante décadas y plantarle cara en las calles, exigiendo la liberación de Miguel Ángel Blanco y el final de la violencia por parte de esta banda asesina. Además, supuso un pulso al estado de derecho que, a pesar de la dureza e injusticia de perder a un ciudadano inocente, no claudicó a las exigencias del terrorismo y mantuvo su lucha desde la legalidad contra esta lacra.











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