El IBI y la X de la declaración de la renta a la Iglesia

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Jose Miguel Martínez Castelló

Jamás imaginé que algún día dedicaría un artículo a este tema. Pero últimamente he leído artículos, mensajes en la red y noticias en prensa que me han llevado hasta aquí. La confusión y la manipulación es tal que es necesario aclarar cómo se financia la Iglesia. Parte de la ciudadanía cree, y algunos partidos políticos lo utilizan a sabiendas que están mintiendo, que la Iglesia es poseedora de privilegios y que el Estado le transfiere, todos los años, cantidades ingentes de dinero provenientes de los Presupuestos Generales del Estado. Recientemente hemos conocido que ayuntamientos como el de León, ¡qué bendita casualidad!, van a exigir el pago del IBI a la Iglesia.

Para hablar de estos temas se requiere conocimiento, y no hacer uso de las demagogias de siempre. Voy a intentar justificar las razones de la necesidad de marcar la X en la casilla de la Declaración de la Renta y por qué la Iglesia no debe pagar IBI alguno. No seré yo quien demonice, desde la libertad de cada cual, a todas aquellas personas que decidan no marcar la X o que se expresen a favor de que la Iglesia pague el IBI. Pero lo que no es aceptable es que en el trato de estos temas se difame gratuitamente con calumnias, mentiras y falsos planteamientos. La sociedad española tiene que recuperar el espíritu socrático del debate, del poder del argumento y la palabra. Sólo así reduciremos los niveles de crispación que nos asolan a diario. Para ello dividiré el artículo en dos partes: en primer lugar, cómo se financia la Iglesia a través de la renta; y en segundo lugar, el IBI de la Iglesia.

Desmontemos, desde el principio, un mito: el Estado no subvenciona ni financia a la Iglesia. Y la justificación de esta afirmación radica en la función que tiene la Declaración de la Renta. Al marcar la X a favor de la Iglesia Católica, es el contribuyente quien, libremente, sin imposiciones de ningún tipo ni de ninguna jerarquía, decide que una parte de sus impuestos, el 0,7%, esté destinado al sostenimiento en el terreno asistencial, cultural y educativo. Como expresó Juan Luis Vázquez Díaz en Alfa y Omega, “ni partidos políticos, ni sindicatos ni ninguna otra de la ingente cantidad de instituciones  a los que, esta vez sí, financia el estado, se somete anualmente al referéndum como al que se ve sometida la Iglesia”.

En cambio, los partidos políticos, los sindicatos y las patronales empresariales reciben dinero público por decreto. Creo que uno de los caminos más claros para la regeneración democrática de nuestro país está en esto mismo: que estas entidades tan importantes se financien como lo hace la Iglesia Católica y otras instituciones. ¿Por qué mi dinero tiene que ir a todos los partidos y ello por decreto? ¿No sería mejor que en la propia declaración apareciera una casilla para cada partido concreto? Esto implicaría un cambio sustancial en la tan llamada y usada democratización de los partidos. De ahí sí que salen cantidades ingentes de dinero y nadie se queja. Hay partidos que a mí no me representan.

Pero entiendo que sí a otros ciudadanos y se cubría con la casilla particular de cada partido. Y es lo que pasa actualmente con la casilla de la Iglesia y la de fines sociales. Que sea el ciudadano quien decida. Una de las causas de la corrupción de los partidos está en este hecho, ya que todos los años cuentan con dinero para proseguir manteniendo sus estructuras de poder. Los partidos, sindicatos y patronales que se financien con sus afiliados, militantes y con el visto bueno del ciudadano que confíe en ellos. Este sería una señal de justicia y normalidad en una sociedad democrática.

La Iglesia se financia en un 25% de las aportaciones asignadas libremente por los ciudadanos a partir del 0,7% de sus impuestos. Estas asignaciones las hacen los católicos, agnósticos, ateos, de izquierdas, de derechas, de centro, con una creencia común: la confianza en las tareas que lleva a cabo la Iglesia. Y el 75% del presupuesto, ¿de dónde viene? De aportaciones directas de los fieles, cuotas periódicas, herencias, legados y colectas. Los ingresos por rendimientos del patrimonio no llegan ni al 5% de los ingresos. Esta es la realidad. Pero la Iglesia no se queda ahí. Cáritas, institución clave para los hambrientos de nuestra sociedad, puesto que hoy en las calles se padece hambre, invita a marcar también la casilla de fines sociales porque se destinan los impuestos de los ciudadanos a proyectos sociales de nuestro entorno y en los países más desfavorecidos. El año pasado la casilla de la Iglesia aumentó en 200.000 solicitantes respecto al año anterior. Ahora, tú decides.

Una de las polémicas de los últimos días es que la Iglesia pague el IBI. Como siempre, el desconocimiento y la ignorancia es la tónica general de los comentarios y opiniones vertidas. La Iglesia no paga el IBI porque así lo dice la Ley. Es la ley que regula el régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo. En ella están exentos de pagar el IBI las fundaciones, ojo, incluidas la de los partidos políticos, las ONG orientadas al desarrollo, las embajadas o delegaciones extranjeras, los edificios públicos como los colegios, comisarías, ministerios, cuartales, cárceles, las federaciones deportivas, el Patrimonio Histórico y bienes de interés cultural como catedrales y palacios, Federación de Entidades Religiosas Evangélicas, Federación de Comunidades Israelitas o Comisión Islámica.

 Que algunos ciudadanos ignoren el alcance de la ley, es lógico y hasta normal. Pero que haya alcaldes que propongan estas iniciativas es surrealista. Una de dos. O son unos analfabetos jurídicos que ignoran la ley que es precisamente el instrumento nuclear de la gestión y de la vida política, y por ello no son dignos del cargo que ocupan por ser un peligro público. O, simplemente, mienten, que es peor, porque están engañando al ciudadano en su vulneración de la ley. Puedo aceptar que la ciudadanía expresara, que nunca lo ha hecho ni pedido, que nadie estuviera exento de pagar el IBI. Me parecería razonable. Ahora bien, lo que no es aceptable es que sea la Iglesia, estando vigente la ley, la única en pagar el IBI. ¿Hacemos que Médicos sin fronteras o Intermón paguen el IBI? ¿Por qué deben pagarlo? ¿Alguien se lo cuestiona? No sé qué aportan a la sociedad las embajadas y los palacios. Si estos no pagan, ¿por qué un local o un comedor social de Cáritas que son Iglesia? El bien que la Iglesia está haciendo en la actualidad es innegable. Es la sostenedora de la estabilidad y tranquilidad social que vivimos. Hoy el 22% de los españoles viven por debajo del umbral de la pobreza, ¿y quién los asiste? ¿Los partidos políticos, los sindicatos, las embajadas extranjeras? Pregunten en los servicios sociales de los ayuntamientos y verán qué les dicen: alguna confesión religiosa, Cruz Roja y la Iglesia. Pero al final del camino, ¡que pague la Iglesia!

Ignoro si dentro de unos años, producto de una sociedad desmemoriada y materialista, la Iglesia pagará el IBI. Algunos creen y sueñan que con estas medidas se logrará la desaparición de la Iglesia. Precisamente hoy, viernes 25 de mayo, la lectura del día recoge el por qué la Iglesia perdura. Desaparecen estados, imperios, partidos, sindicatos, leyendas de la música y la cultura, pero la Iglesia permanece. Como decía, el evangelio de hoy describe el nacimiento de la Iglesia, la roca de la cual surge y emerge. Jesús le pregunta tres veces a Pedro: “¿me amas?” Esta pregunta coincide con la triple negación al maestro. Y Jesús sabiendo que lo ha traicionado, le dice: “Sígueme”. Y de esa roca, de esa negación, surge la Iglesia. Ésta comienza a caminar de las manos de un traidor, y Jesús le confía la tarea de construir su Iglesia. ¿Cómo es posible? Por la misericordia.

Y ésta es la causa de la presencia eterna de la Iglesia que ningún Estado, ideología política o medida podrá alterar. La misericordia es el arma de la Iglesia que se funda todos los días en la Eucaristía, en el momento de la comunión. Benedicto XVI, lo explica de forma extraordinaria en el prólogo del libro La ayuda no cae del cielo del cardenal alemán Joseph Cordes: “Hoy, los cristianos, pueden ver en el acto del partir el pan realizado por Jesús una imagen de la hospitalidad de Dios, en la que el Hijo encarnado se ofrece a sí mismo como pan de vida. La fracción del pan debe proseguir en el partir el pan de la vida cotidiana, en la disponibilidad a compartir todo lo que se posee, a dar y así a unir. Sencillamente es el amor en toda su inmensidad lo que se manifiesta en ese gesto cristiano de culto y de preocupación por el prójimo”. Por ello los marginados, los parados, crean lo que crean y vengan de donde vengan, acuden a la Iglesia ignorando si es necesario pagar el IBI o marcar la X en la Declaración de la Renta. Lo que buscan es compañía, atención y misericordia. ¿Y qué hacen por los desheredados de nuestra sociedad los que propugnan tales medidas e iniciativas? Les dejo a ustedes la respuesta.

José Miguel Martínez Castelló, licenciado en filosofía

2 Comentarios
  1. caroline dice

    Estoy muy de acuerdo con JOsé Miguel porque mucha gente crítica a la IGlesias y habla mal de ella pero desde la ignorancia. Es cierto que Si palacios y embajadas no pagan IBI, que no nos aportan ningún beneficio directo a la sociedad porque ha de hacerlo la Iglesia. YO entiendo que A la Iglesia no le hacen falta grandes riquezas que es lo Que La Gente crítica, pero es cierto que son los que más ayudan a gente necesitada Y los que más promueven estas ayudas. Por eso pienso que, como dice aquí, y desde mi más humilde opinión pero hay que saber y conocer antes de hablar y criticar

  2. Comecuras dice

    El pisito del señor obispo no paga IBI. Después la santa madre iglesia católica, apostólica y romana lo puede alquilar y hacer negocio. Entre otras como invertir en bolsa o embolsarse los cuartos en la gescartera. ¿gescartera? ¿de qué me suena? El pisito del presidente de una fundación de un partido político sí que paga IBI.
    Cáritas dejó claro que su financiación sólo un 1% proviene de la iglesia. Cuando se habla de que la iglesia pague el IBI nunca se incluye a Cáritas. Desalmados.
    A parte de la X de la renta, la iglesia recibe fondos directos del estado. Fondos que, por cierto, no han sufrido recortes. Fondos que, por cierto, se olvidan en este artículo. Los partidos políticos se someten a elecciones y forman parte del escrutinio público y terrenal. Para cuidar del cielo se necesitaría bienes más etéreos.
    Sócrates, dame tu cicuta.

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