Más de 5.000 personas respaldaron al pueblo ceutí en Torrent, en una movilización a la que no acudieron los socialistas ni Compromís. Mientras alcaldes del PSOE se rebelaron contra la dirección federal y sí salieron a la calle, el PSOE de Torrent optó por seguir la consigna de Pedro Sánchez
Torrent volvió a demostrar este miércoles que, cuando una parte de España necesita apoyo, miles de ciudadanos están dispuestos a salir a la calle. Más de 5.000 personas, según las estimaciones difundidas sobre la movilización, participaron en la concentración celebrada frente al Ayuntamiento para trasladar su solidaridad al pueblo de Ceuta y defender la unidad y la integridad territorial de España.
Pero entre la multitud hubo dos ausencias especialmente significativas: la del PSOE de Torrent y la de Compromís.
Ni los socialistas ni la formación valencianista participaron en la concentración convocada con motivo del Día de Ceuta y promovida por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). En el caso del PSOE, la ausencia no fue casual: la dirección federal había ordenado a sus cargos no participar en estas movilizaciones del pueblo español.
La decisión coloca al PSOE de Torrent ante una pregunta difícil de esquivar: ¿qué está por encima, el apoyo a los vecinos de Ceuta o defender a Pedro Sánchez?
Mientras otros alcaldes socialistas se rebelaron, el PSOE de Torrent eligió a Sánchez
La ausencia de los socialistas torrentinos resulta todavía más llamativa al compararla con la decisión adoptada por otros alcaldes del PSOE.
Regidores socialistas de ciudades como León, Mérida, Chiclana, Moguer, Almendralejo o distintos municipios de la Comunidad Valenciana decidieron desmarcarse de la posición de la dirección federal y acudir a las concentraciones en apoyo a Ceuta.
En algunos casos, los alcaldes defendieron públicamente que la defensa de Ceuta, de las fronteras españolas y de sus vecinos estaba por encima de cualquier consigna partidista.
En Torrent, sin embargo, el PSOE dirigido políticamente por Jesús Ros y Andrés Campos tomó otro camino. La imagen que queda es contundente: mientras miles de ciudadanos salían a la calle para decirle a los ceutíes que no estaban solos, los socialistas torrentinos decidían no estar allí.
Y tampoco hubo una concentración alternativa organizada por el PSOE de Torrent que permitiera mostrar públicamente su respaldo a la ciudad autónoma.
Sánchez se queda solo defendiendo su relato sobre Marruecos
La polémica de Torrent llega además en un momento especialmente delicado para Pedro Sánchez.
El presidente compareció este jueves en el Congreso para dar explicaciones sobre la crisis de Ceuta y defendió que el Gobierno no dispone de pruebas sólidas que permitan afirmar que Marruecos organizó la entrada masiva de personas desde su territorio. Sánchez reconoció, eso sí, que durante aproximadamente diez horas las autoridades marroquíes permitieron que se produjeran los cruces, aunque aseguró que todavía no está determinado si aquello respondió a inacción o incapacidad.
El problema para el Gobierno es que las conclusiones conocidas de los informes policiales dibujan un escenario mucho más incómodo.
Un informe de la Policía Nacional remitido a la Audiencia Nacional describe distintas oleadas de entrada y señala una actuación marroquí marcada por una extraordinaria permisividad durante las horas críticas. Los agentes constatan, además, la presencia de personas equipadas específicamente para cruzar a nado y posteriormente la llegada de grupos familiares completos y menores.
El contraste entre las explicaciones políticas del Gobierno y los datos que aparecen en los informes policiales ha abierto una enorme brecha de credibilidad.
Y mientras crecen las preguntas sobre qué ocurrió realmente en la frontera, Sánchez continúa defendiendo la relación con Marruecos como uno de los ejes de su política exterior y contra todos.
El Gobierno frente a sus propios informes
La situación alcanza todavía mayor gravedad por las contradicciones surgidas dentro del propio Ejecutivo.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, aseguró que el CNI había advertido a la Delegación del Gobierno en Ceuta el día anterior de que se estaba preparando una entrada masiva. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sostuvo, por el contrario, que no hubo ningún informe que alertara de una entrada de esas dimensiones.
Dos ministros. Dos versiones.
Y, en medio, una pregunta que sigue sin una respuesta convincente: ¿quién sabía qué, cuándo lo sabía y qué decisiones se tomaron con esa información?
La controversia ha llegado incluso al funcionamiento interno del Gobierno. Durante la comparecencia de Sánchez en el Congreso, Margarita Robles fue la única ministra que no aplaudió al presidente después de que anunciara que se publicarían todos los informes relacionados con la crisis de Ceuta, una escena que no pasó desapercibida.
¿Por qué tanta defensa de Marruecos?
La gran pregunta política que deja la crisis es precisamente esta: ¿por qué Sánchez mantiene una posición tan favorable hacia Marruecos cuando los informes conocidos apuntan a una actuación de las autoridades marroquíes, como mínimo, extraordinariamente permisiva durante la entrada masiva?
La Policía ha señalado que la respuesta marroquí durante las horas críticas fue de una permisividad excepcional y que algunos agentes marroquíes habrían dado indicaciones hacia los puntos de cruce. El informe no demuestra por sí solo una orden directa del Gobierno de Marruecos para organizar la operación, pero sí aporta elementos que alimentan las dudas sobre la versión política de los acontecimientos.
Y aquí aparece una contradicción que el Gobierno todavía debe explicar: si Marruecos es un socio estratégico, ¿por qué España se encuentra ante una crisis fronteriza de semejante magnitud y con informes que cuestionan la actuación de las fuerzas marroquíes?
La cuestión no es menor. Ceuta no es una frontera cualquiera: es territorio español y frontera exterior de la Unión Europea. Precisamente por ello, el Congreso convocó la comparecencia de Sánchez para explicar la gestión del Gobierno, la política de cooperación con Marruecos y las medidas destinadas a garantizar la integridad de las fronteras españolas y europeas.
Una crisis que enfrenta al Gobierno con policías, inteligencia y hasta miembros de su propio Ejecutivo
El escenario resulta políticamente extraordinario.
Mientras el Gobierno trata de cerrar filas en torno a su relato, los informes policiales introducen nuevos elementos; Robles y Marlaska han ofrecido versiones diferentes sobre los avisos del CNI; sectores de la izquierda han reclamado responsabilidades por la gestión de Marlaska; y hasta dentro del Ejecutivo han aparecido señales evidentes de discrepancia.
Y a todo ello se suma una batalla política que amenaza con convertir la crisis de Ceuta en una de las mayores pruebas de credibilidad para el Gobierno de Pedro Sánchez.
La pregunta ya no es solamente qué ocurrió en Ceuta.
La pregunta es por qué el Gobierno parece más preocupado por defender su relación con Marruecos que por dar todas las explicaciones a los españoles sobre lo sucedido en la frontera.
Y mientras Sánchez defiende su posición en Madrid, miles de ciudadanos han decidido responder desde la calle.
Torrent sí estuvo con Ceuta
Frente a la ausencia del PSOE y Compromís, la plaza Obispo Benlloch se llenó de ciudadanos que quisieron trasladar un mensaje inequívoco: Ceuta no está sola.
La alcaldesa, Amparo Folgado, leyó el manifiesto impulsado por la FEMP, que reclamaba una respuesta de Estado, mayor compromiso de las administraciones y de la Unión Europea y respaldo a los cuerpos de seguridad, las Fuerzas Armadas, los sanitarios y todos los profesionales que trabajan en primera línea en la ciudad autónoma.
La concentración fue, por encima de cualquier sigla, una muestra de solidaridad de Torrent con una ciudad española sometida a una situación extraordinaria.
Pero la fotografía política también deja un mensaje difícil de ignorar:
más de 5.000 ciudadanos estuvieron allí. El PSOE de Torrent no. Compromís tampoco.
Mientras otros alcaldes socialistas decidieron plantar cara a Ferraz y ponerse al lado de sus vecinos, los socialistas de Torrent eligieron obedecer la consigna nacional.
Y eso deja una cuestión abierta que tendrán que responder Jesús Ros, Andrés Campos y el PSOE de Torrent:
¿Con quién están: con Ceuta y con sus vecinos, o con Pedro Sánchez y Ferraz?