La Comunitat Valenciana afrontó este jueves un episodio de lluvias torrenciales marcado por la alerta roja activada ante el riesgo de precipitaciones de intensidad excepcional. Finalmente, el núcleo más activo de la tormenta se desplazó mar adentro y dejó sobre el Mediterráneo unas cantidades de lluvia que, de haber afectado directamente al territorio valenciano, podrían haber provocado una situación de extrema gravedad.
Según los datos y estimaciones difundidos durante el episodio, sobre el mar llegaron a estimarse alrededor de 600 litros por metro cuadrado en una hora, con intensidades que superaron los 160 litros por metro cuadrado en apenas diez minutos.
La cifra permite hacerse una idea de la extraordinaria potencia que llegó a alcanzar la tormenta. No obstante, se trata de una estimación realizada sobre el mar mediante información meteorológica y de radar, y no de un registro oficial obtenido por un pluviómetro en tierra. Por este motivo, no puede considerarse un nuevo récord oficial de precipitación en España.
El conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama, explicó tras la reunión del Cecopi que la situación fue especialmente delicada y que, si las precipitaciones más intensas hubieran alcanzado el litoral valenciano, “habría habido importantes problemas”.
La tormenta dejó registros muy elevados también en tierra. En diferentes puntos de la Comunitat Valenciana se superaron los 100 litros por metro cuadrado, aunque el núcleo de mayor intensidad terminó concentrándose sobre el Mediterráneo.
La situación resultó especialmente relevante después de la experiencia de la DANA del 29 de octubre de 2024, cuando la Comunitat Valenciana sufrió precipitaciones extraordinarias y graves inundaciones. Precisamente por ello, durante el episodio de esta semana se mantuvo un amplio dispositivo de prevención y vigilancia, con la activación de los organismos de emergencia y de los centros de coordinación.
Uno de los efectos más visibles de las medidas adoptadas fue el descenso de la movilidad. Según los datos ofrecidos por Emergencias, el tráfico llegó a reducirse más de un 80 %, mientras que la circulación de vehículos pesados también descendió considerablemente.
En total, se contabilizaron decenas de incidentes relacionados principalmente con achiques, acumulaciones de agua y problemas puntuales de circulación, pero la situación quedó muy lejos de las consecuencias que podría haber provocado la llegada a tierra del núcleo más intenso de la tormenta.
Una diferencia de pocos kilómetros
El episodio vuelve a demostrar la enorme dificultad de prever con precisión dónde descargará el núcleo más intenso de una tormenta mediterránea. En situaciones de este tipo, unos pocos kilómetros pueden marcar una diferencia enorme entre una lluvia torrencial sobre el mar y una situación potencialmente catastrófica sobre una zona poblada.
En esta ocasión, la mayor parte de esa energía quedó sobre el Mediterráneo. La Comunitat Valenciana estuvo bajo alerta roja y preparada ante el peor escenario, pero finalmente la tormenta más extrema pasó de largo por tierra.
La cifra de los aproximadamente 600 litros por metro cuadrado estimados en una hora sobre el mar deja así una conclusión clara: durante las horas más críticas, Valencia estuvo expuesta a un episodio meteorológico de enorme potencial, pero la trayectoria final de la tormenta evitó que su máxima intensidad descargara directamente sobre el territorio.
