El ministro de Transportes se aferra al cargo y defiende que su manera de asumir responsabilidades es «dar la cara», mientras crecen las peticiones de cese y se cuestiona la gestión de la seguridad ferroviaria.
Puente reconoce que hubo fallos en el centro de control de Adif, admite que no se actuó antes de la colisión y asegura que continuará en el Ministerio pese a las exigencias de dimisión.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha descartado este viernes presentar su dimisión tras el trágico accidente ferroviario de Urda (Toledo), que ha dejado decenas de víctimas mortales. En una comparecencia marcada por las preguntas sobre su responsabilidad política y la gestión de la seguridad ferroviaria, el ministro ha defendido su continuidad en el cargo y ha asegurado que su manera de asumir responsabilidades es «dar la cara».
«He decidido continuar adelante con mi responsabilidad y voy a poner el máximo de mi empeño para ofrecer soluciones a los españoles para que retomen la confianza», ha manifestado Puente, que también ha reconocido que, si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le hubiera pedido la dimisión, no se habría opuesto.
La decisión del ministro llega en un momento de enorme presión sobre el Ministerio de Transportes y sobre el propio Gobierno, después de una nueva tragedia ferroviaria que ha reabierto el debate sobre el estado de las infraestructuras, el mantenimiento de las vías y los sistemas de seguridad de la alta velocidad española.
Reconoce fallos en el centro de control de Adif
Durante su comparecencia, Puente ha explicado la secuencia de acontecimientos que precedieron a la colisión y ha reconocido que el centro de control de Adif no adoptó medidas antes del impacto, pese a que el tren Iryo había comunicado que no podía reanudar la marcha.
El ministro ha explicado que se produjo una incidencia en el sistema LZB y que los trenes quedaron detenidos. Posteriormente, el AVE recibió autorización para circular a velocidad normal, mientras que el Iryo comunicó que continuaba sin poder arrancar.
Una de las cuestiones que más interrogantes plantea es por qué, después de recibir esa comunicación, el centro de control no consiguió evitar que se produjera la colisión.
Puente ha defendido que todavía es necesario esclarecer por qué el tren Iryo no pudo reanudar la marcha y ha insistido en que la investigación debe determinar qué ocurrió y dónde se produjeron los fallos.
También ha reconocido que durante 2026 se han registrado numerosas incidencias en el sistema LZB, con cifras que ha situado en torno a las 170 caídas.
«No dimite»: la oposición exige responsabilidades
La negativa de Puente a abandonar el Ministerio ha provocado nuevas exigencias de dimisión por parte del Partido Popular.
Alberto Núñez Feijóo ha reclamado responsabilidades tanto al ministro como al presidente del Gobierno por mantenerlo en el cargo. El líder popular considera que quien tiene la responsabilidad de gestionar la seguridad ferroviaria debe responder políticamente por lo sucedido.
La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, también ha reclamado la salida del ministro y ha cuestionado que pueda continuar al frente de Transportes después de lo ocurrido.
Pero las críticas no se limitan al principal partido de la oposición. Desde organizaciones sindicales ferroviarias se han expresado importantes discrepancias con la gestión de la crisis y con las explicaciones ofrecidas sobre el papel de los trabajadores.
CCOO y representantes del sector han reclamado que no se responsabilice precipitadamente a los profesionales ferroviarios y que se investiguen también los protocolos, los sistemas de seguridad y las decisiones organizativas.
Las críticas también llegan desde los socios del Gobierno
La situación resulta especialmente delicada para el Ejecutivo porque las exigencias de explicaciones no proceden únicamente del PP.
El líder de ERC, Oriol Junqueras, ha reclamado explicaciones sobre la inversión y el mantenimiento de la red ferroviaria, poniendo sobre la mesa la comparación entre el gasto destinado al mantenimiento en España y la media europea.
Gabriel Rufián también ha cuestionado que se pretenda reducir lo sucedido a un posible error humano, defendiendo que deben analizarse las condiciones del sistema de seguridad que permitió que se produjera la tragedia.
Las críticas evidencian que el accidente ha abierto un debate que trasciende la investigación técnica y alcanza directamente a la gestión política de las infraestructuras ferroviarias.
Sánchez mantiene su respaldo al ministro
Pese a la presión y a las peticiones de dimisión, Pedro Sánchez mantiene por el momento su respaldo a Óscar Puente.
El ministro tendrá que volver a dar explicaciones en el Congreso el próximo martes 3 de noviembre, en una comparecencia en la que deberá responder a las preguntas de los grupos parlamentarios sobre la seguridad ferroviaria, las incidencias detectadas, el mantenimiento de las infraestructuras y las decisiones adoptadas antes del accidente.
Mientras tanto, las familias de las víctimas continúan afrontando las consecuencias de una tragedia que ha conmocionado al país.
Puente ha decidido que no dimite. Ahora deberá responder a las numerosas preguntas que siguen abiertas sobre lo sucedido, explicar qué medidas se adoptarán para evitar que vuelva a ocurrir y ofrecer garantías a unos ciudadanos cuya confianza en el sistema ferroviario se ha visto seriamente afectada.
