La urbanización El Pantano de Torrent vivió este domingo una emotiva jornada de despedida a D. Pablo Aranda, quien durante los últimos trece años ha estado vinculado a esta ermita y que próximamente asumirá su nuevo destino pastoral en una parroquia de Aldaia.
La Ermita de María Asunta al Cielo acogió la última eucaristía de D. Pablo en la urbanización, una celebración especialmente emotiva que contó con la presencia de numerosos vecinos que quisieron acompañar al sacerdote en este momento tan significativo.
Durante la despedida, el expresidente de la Asociación de Vecinos de El Pantano, Ernesto Mateu, con casi treinta años de vinculación a la entidad, le dedicó unas palabras en nombre de la comunidad, destacando que D. Pablo llegó desde la parroquia de la Sagrada Familia y que, con el paso de los años, terminó convirtiéndose «en uno más de nosotros».
Su presencia ha estado especialmente ligada a las celebraciones del 15 de agosto, festividad de la patrona, la Virgen María Asunta al Cielo, cuando cada año presidía la misa solemne y la posterior procesión por las calles de la urbanización junto a las clavariesas y los vecinos.
La despedida también puso en valor el compromiso de D. Pablo con la propia ermita. Especialmente durante los últimos cinco años, el sacerdote se implicó en las dificultades surgidas en torno al futuro del templo y trabajó junto a los vecinos para que las puertas de la ermita continuaran abiertas como lugar de oración, encuentro y convivencia.
«Te vas de nuestra urbanización, pero te quedas para siempre en el corazón de esta comunidad y en la historia de nuestra Ermita de María Asunta al Cielo», fueron algunas de las palabras pronunciadas durante el homenaje.
Los vecinos de El Pantano quisieron agradecer así trece años de acompañamiento, fe, cercanía y amistad, recordando tanto las celebraciones religiosas como los momentos compartidos después de cada misa y la relación personal que D. Pablo ha mantenido con numerosas familias de la urbanización.
Con su traslado a Aldaia comienza ahora una nueva etapa para D. Pablo Aranda, a quien la comunidad de El Pantano quiso despedir con un mensaje claro: «Esta será para siempre tu casa, El Pantano».

