Merce Mora y Christian Triguero lucen tras un gran boato preparado por su filàBallesteres y comparsa Beduïns
Las alferecías deslumbran por su boato y engrandeciendo las figuras representadas por Julio Palop y Pau Bermell
































Torrent vivió anoche una de sus noches más esperadas y emocionantes con la celebración de la Gran Entrada de Moros y Cristianos, un desfile que volvió a brillar con luz propia y que ya se ha consolidado como uno de los actos festivos más espectaculares de toda la Comunitat Valenciana.
Desde las 19:00 horas, con la tradicional Entrada de Bandas, y hasta bien entrada la noche, miles de personas abarrotaron el centro histórico para disfrutar de un auténtico despliegue de música, boato, historia y sentimiento festero.
Organizada por la Federación de Moros y Cristianos de Torrent (FMCT), la Gran Entrada puso el broche de oro a una intensa semana de celebraciones que incluyó los tradicionales disparos de arcabucería y la simbólica conquista y reconquista de la Torre.
El bando cristiano abrió el desfile
El desfile arrancó oficialmente a las 19:30 horas con el paso de las filaes cristianas, que abrieron la Entrada con boatos cargados de fuerza, identidad y simbolismo. La Alferecía Cristiana 2025, a cargo de la filà Els Comilitons, presentó una puesta en escena imponente bajo el lema “El legado de la Torre”, en la que se exaltaron los valores de resistencia, fe y orgullo del pueblo cristiano torrentino. El desfile arrancó con su estandarte, seguido de escuadras como la de las mujeres guerreras, que lideraron con decisión la causa cristiana, o los guerreros salvajes, una escuadra brutal y tribal que evocó el lado más primitivo de la guerra.
A destacar también el ballet La Manada de los Lobos, con una interpretación salvaje y simbólica del miedo previo a la batalla; la espectacular Escuadra de los Titanes, con estética de gladiadores; y una máquina de guerra con efectos de fuego y humo diseñada por Pyros Espectáculos. Cerró este bloque el Batallón de los Comilitons, compuesto por cincuenta guerreros perfectamente sincronizados, y el paso del alférez Julio Palop Andreu, sobre una carroza tirada por bueyes y acompañado por su familia. Su mirada fija en la Torre representa no solo una guerra, sino la reafirmación de un pueblo.
Cerró el bando cristiano la Capitanía Cristiana 2025, protagonizada íntegramente por mujeres y liderada por Merce Mora Navarro, de la filàBallesteres. Su desfile ofreció una propuesta tan diversa como espectacular, con escuadras procedentes del Caribe, del Ártico y del mundo nórdico, acompañadas de ballets, pirotecnia, música y una gran puesta en escena. Desde los ritmos de “Piratas del Caribe” a la majestuosidad de “Juego de Tronos”, la propuesta conquistó al público, culminando con la imponente carroza de la capitana, decorada con simbología cristiana y acompañada por su guardia personal.
La Unió Musical de Torrent cerró el desfile acompañando a la capitana con 80 músicos estrenando la marcha “Vuestra Merced”, en honor a la capitana y compuesta por el torrentino Francisco Carratalà Martínez.
El bando moro deslumbró con espiritualidad y exotismo
Tras el paso cristiano, fue el turno del bando moro, que deslumbró por su riqueza visual, su narrativa simbólica y su gran carga espiritual. La Alferecía Mora 2025 desfiló a mitad del bando, representada por la comparsa Sumayl’s, presentó un boato titulado “Dola Re”, centrado en la transformación espiritual del ser humano a través de la luz interior. El desfile se abrió con el ballet Kathak, acompañado de música en directo con duduk, seguido de escuadras inspiradas en animales que representaban distintas fases del proceso evolutivo: rinocerontes con la agrupación Dando Nota, serpientes con la agrupación Sito Bnad y leonescon el Ballet d’Òpera d’Ontinyent.
Cerró el boato el alférez Pau Bermell Morera, acompañado por su favorita, Marta Bermell, y su familia, mientras sonaba la espectacular marcha “Kapytan”, interpretada por la Unió Musical de Torrent. Fue una propuesta cargada de simbolismo, misticismo y belleza.
El boato de la Capitanía Mora 2025, a cargo de la comparsa Beduïns, fue una de las grandes sorpresas de la Gran Entrada de Torrent. Con una narrativa cuidadosamente construida, sumergió al público en una historia ancestral que evocaba la vida nómada del desierto, bajo el liderazgo de Christian, su capitán, figura central de una leyenda que mezcla sabiduría, resistencia y espiritualidad.
Aquí tienes más detalles sobre su desarrollo:
El desfile comenzó con la llegada del estandarte de la comparsa a lomos de un camello, marcando el inicio de un viaje simbólico a través del desierto. Los sonidos de tambores anunciaban el tránsito de una caravana que no solo se desplazaba por la arena, sino también a través del tiempo y la tradición.
Uno de los elementos más llamativos fue el bullicioso mercado árabe, recreado con gran realismo: se repartieron folletos informativos, se ofreció el tradicional “té del capitán” al público, y el ambiente se impregnó de aromas exóticos, telas coloridas y cánticos evocadores que transportaron a todos a un zoco del desierto.
Las escuadras moras desfilaron con animales reales —cabras, burros y camellos— que no solo aportaron espectacularidad, sino que simbolizaban la supervivencia y la conexión con la naturaleza en la cultura nómada.
Una de las escenas más impactantes fue la de las «Escenas de las Estrellas», donde un beduino trazaba rutas astrales en la arena, evocando el conocimiento ancestral de los pueblos del desierto para orientarse guiados por el firmamento.
El ballet Gawazi marcó un momento clave del boato, con danzas nocturnas llenas de fuego y sensualidad, representando las veladas alrededor del campamento, en las que se transmiten las leyendas orales de generación en generación.
A continuación, otro de los momentos más emotivos fue el ballet titulado “El Ritual de la Cetrería”, donde se escenificó el arte ancestral de la caza con halcones, símbolo de precisión, elegancia y control. Esta parte conectó con la esencia más espiritual del pueblo beduino.
El ballet Tuaregs, camellos y scincus, de la compañía de Alicia Montalvá, cerró la parte artística con una representación dramática de las adversidades del desierto: tormentas de arena, serpientes, calor extremo, y el constante movimiento de un pueblo que lucha por sobrevivir sin perder su identidad.
El captián moro Christian Triguero hizo su entrada en una carroza que representa la vida nómada acompañado de su pareja, familia y sus favoritos.
Torrent, capital festera de la Comunitat
La Gran Entrada fue retransmitida en directo por el canal autonómico 8 Mediterráneo, así como por los canales oficiales del Ayuntamiento de Torrent en Facebook y YouTube, llevando el espectáculo a miles de personas de toda la Comunitat Valenciana.
La alcaldesa de Torrent, Amparo Folgado, ha señalado que “Esta noche Torrent ha brillado con luz propia. Hemos vivido una Gran Entrada histórica, con boatos espectaculares que han emocionado al público y que reafirman nuestra tradición festiva como una de las más importantes de la ComunitatValenciana. Quiero felicitar a todas las comparsas, filaes y a la Federación de Moros y Cristianos por el trabajo impecable que han realizado. Han convertido nuestras calles en un escenario de cultura, identidad y pasión. Esta es la Torrent orgullosa de sus raíces que queremos seguir construyendo.”
Por su parte, la concejal de Fiestas, María Fernández, destacó “La Gran Entrada 2025 ha superado todas las expectativas. El nivel artístico, la puesta en escena y el compromiso de cada festero y festera han sido impresionantes. Hoy Torrent ha demostrado por qué nuestra fiesta es un referente. Gracias a todas las personas que han hecho posible esta noche mágica, desde los responsables de los boatos hasta las bandas de música y el personal de organización. Estamos muy orgullosos del trabajo colectivo y de ver cómo la ciudadanía ha respondido llenando las calles y disfrutando con respeto y entusiasmo.”
Con la Torre ya bajo bandera cristiana, la Gran Entrada 2025 se recordará como una de las más participativas, vibrantes y espectaculares de los últimos años. Un desfile que convirtió, una vez más, a Torrent en el epicentro de la fiesta, la historia y la emoción.
Deja un comentario